|
Siguiendo
la misma dirección, iniciamos la calle Corredera, calle principal
donde se encuentran los comercios más relevantes y los bancos.
En el inicio de ésta hay un ensanche triangular llamado La Plazuela.
Muy cerca está el convento de Santa Ana, fundado en 1594.
Desde
el punto de vista artístico, la pieza más importante es la iglesia,
que se concluyó bien entrado el siglo XVII. Es un templo de cruz
latina de una sola nave, con otra pequeña adosada al lado derecho.
La entrada al presbiterio está adosada por grandes columnas pareadas,
de orden dórico, sobre las que cabalgan los arcos de medio punto
que enmarcan la cúpula.
El
retablo mayor, obra de Pedro Roldán, es una de las joyas artísticas
que conserva Montilla, y fue concluido en 1954. Los aspectos decorativos
aunque de espíritu clásico, tienen gran número de elementos barrocos.
Así, las columnas que enmarcan el cuerpo principal son corintias,
de fustes estriados, y en su tercio inferior, se han llenado de
profusa decoración vegetal.
El
tablero principal está presidido por una Inmaculada, obra de Pedro
Roldán. Hay también interesantes imágenes, una de ellas de Gaspar
Lorenzo de Cobos.
Completan
el retablo los coros, alto y bajo. En este último se conserva
una talla de Santa Ana de reminiscencias góticas. Hay varios lienzos
de técnica barroca y una Dolorosa, obra de Duque Cornejo.
|