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Si
continuamos esta calle, y rodeamos la primera esquina
a nuestra izquierda, la primera calle que encontramos
es la de Don Diego de Alvear, que recibe el nombre de una antigua
casa señorial, hoy dedicada a la docencia. Mandada construir
por el marino Don Diego de Alvear , en el siglo XVIII,
es sin duda la casa solariega de más valor artístico de las que
se conservan en la población.
Si
volvemos casi hasta la Plaza, y seguimos hacia la parte
más elevada de la ciudad, dejamos a nuestra izquierda el colegio
Salesiano, fundado en el siglo pasado. Su iglesia tiene una
bella talla de María Auxiliadora de tamaño natural, hecha a principios
de este siglo, y otra de Cristo Crucificado tallada por Ruiz de
Olmos.
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