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Tomando
la calle Iglesia nos acercamos a la Parroquia de Santiago
construida por voluntad del antedicho marqués de Priego, y comenzada
a edificar en los años inmediatos al derribo del castillo con
la cantería de su ruina y dentro del recinto de la Puerta del
Sol.
Con
senc illa
arquitectura de leves rasgos góticos, dispone de tres espaciosas
naves sostenidas en el centro por recios pilares cuadrados, unidos
en arco ojival y techumbre de bóveda de cañón, construida a finales
del siglo XVIII en que fuera suprimido el artesonado original.
Según
el erudito del siglo XVIII Antonio Jurado y Aguilar, el origen
del templo se remonta a los días mismos de la conquista de la
ciudad, estableciéndose en la mezquita mayor que fue consagrada
al culto cristiano en julio de 1240.
Pero
la actual parroquia debió construirse en la primera mitad del
siglo XVI, y según comentan los historiadores locales, se aprovechó
la piedra de la antigua fortaleza de los señores de Aguilar, marqueses
de Priego, para construirla, una vez derribado esta gran fortaleza
montillana por mandato real.
El
10 de marzo de 1.577, el arquitecto Hernán Ruiz comenzó la edificación
de una torre en la portada principal de la "iglesia mayor
del señor Santiago" edificada con
las viejas piedras del derruido Castillo de los Fernández de Córdoba.
Concluida su edificación, en años sucesivos quedó prácticamente
destruida por los devastadores efectos del famoso terremoto de
Lisboa, en 1.755. Dos años más tarde, a iniciativa del Duque de
Medinaceli, se procedió a la reconstrucción de la torre, que quedó
finalmente concluida en 1.789.
Desde
esa época y al ser la única parroquia existente en la localidad
hasta finales del siglo XIX, sus nueve campanas, incluidas las
del viejo reloj, llegaron a adquirir un relevante papel en la
vida diaria de la población.
Un
documento fechado el 15 de julio de 1.437 ya alude a este viejo
templo dedicado a la advocación del apóstol Santiago, cuyo mantenimiento
fue, desde el siglo XVI privilegio de los Marqueses de Priego,
señores de Montilla.
La
actual Parroquia de Santiago
El
antiguo edificio ha sufrido algunas transformaciones, aunque aún
permanecen las estructuras fundamentales. A lo largo de los últimos
años, la parroquia de Santiago ha necesitado algunas actuaciones.
Las últimas fueron realizadas entre diciembre del año 97 y septiembre
del año 98, y se centraron en la restauración del retablo de San
Juan Bautista, ubicado en la capilla que recibe el mismo nombre.
El retablo perteneciente al siglo XVI fue obra de Pedro Delgado
y el carpintero Juan Alba. En su restauración se emplearon casi
doce millones de pesetas que sufragó la Consejería de Cultura
de la Junta de Andalucía. 
Con
sencilla arquitectura de rasgos góticos, la Parroquia de Santiago
dispone de tres espaciosas naves sostenidas en el centro por recios
pilares cuadrados, unidos en arco ojival y techumbre de bóveda
de cañón, construida a finales del siglo XVIII, época en que fuera
suprimido el artesonado original.
A
principios del siglo XVII, en 1639, se erigió la capilla del Sagrario.
Para su construcción se sacaron piedras del cementerio del la
iglesia del castillo, según se ha escrito en numerosas ocasiones
por varios historiadores y estudiosos de la localidad.
La
cúpula de la antigua capilla del Sagrario, en el lateral derecho,
es la
única que conserva su aspecto original. Está decorada
con abultadas yeserías que componen una serie de iconografías
con los bustos de los evangelistas. Bajo esta cúpula, en retablo
barroco procedente de la antigua iglesia de la Encarnación, podemos
observar un Ecce Homo de Juan de Mesa, tallado en 1601.
Existen
en total, siete capillas a ambos lados, algunas muy amplias, como
la que en la actualidad ejerce la función de Sagrario,
y con d istinto
nivel de decoración. La primera a nuestra izquierda, con cancela
de hierro procedente del desaparecido convento de San Lorenzo,
se conoce como capilla de Ánimas. Allí está la pila bautismal
donde recibió las aguas San Francisco Solano, patrón de
Montilla. El acta bautismal de Solano, de 1437 se conserva intacta
en la Parroquia, junto a una carta que el Santo escribió a su
hermano desde América. Así, en 1927 esta capilla fue restaurada,
decorándose con yeserías alusivas a este santo patrón. Cada domingo,
en esta pila popular siguen recibiendo el bautismo numerosos montillanos.
Otra
de estas capillas que merece especial mención es la que hoy en
día sirve de sagrario, es la más amplia. En una
de las reformas, realizadas en 1932, la familia de Alvear,
hizo de ella su panteón y quedó configurada con su actual aspecto
neomudéjar. Bajo esta magnífica capilla, accediendo al
interi or
por una pequeña puerta y a través de unas escaleras que
bajan a este sótano, se encuentran los nichos de la familia
de Francisco de Alvear y Gómez de la Cortina. En un lugar destacado,
indepediente del resto de nichos, la tumba de su hija, Asunción
de Alvear y Abaurrea, que falleció a los 25 años de edad. Presidiendo
el panteón familiar, un impresionante cristo de bronce,
realizado a principios de siglo, que imita el arte
románico.
La
capilla del Rosario, con la virgen iluminada al fondo,
destaca también por su belleza, y alberga bajo su capilla
otro panteón que pertenece a una importante personalidad
eclesiástica.
La
historia del Cristo de Zacatecas
Una
vieja leyenda rode
al cristo que preside, desde el altar mayor, la Parroquia de Santiago.
El Cristo de Zacatecas, traído desde una ciudad de México
con el mismo nombre en 1576, fue construido con resina de férula
amasada con serrín de semillas, una técnica desarrollada por los
indígenas americanos.
La
imponente cruz de madera y el mismo cuerpo del cristo se construyeron
para que quedaran huecos, y cruzar el océano repletos de oro para
que el tesoro no fuera descubierto por la Corona española. Durante
mucho tiempo, el Cristo de Zacatecas permaneció en la ermita de
la Veracruz, hoy ya desaparecida.
Imágenes
de San Luis Gonzaga, de la Inmaculada, San Francisco de Borja,
San Estanislao, o San Pedro de Alcántara, una obra realizada
por las hermanas imagineras Cueto.
En
importante retablo, San Francisco Solano, de Pedro de Mena,
obra encargada por los marqueses de Priego para la beatificación
de este insigne montillano en 1647 y destinada, en principio,
a presidir el, hoy desaparecido, convento de San Lorenzo, donde
se formó este Santo.
La
obra de Garnelo y Alda
En
la Parroquia de Santiago se conservan importantes huellas artísticas
de José Santiago Garnelo y Alda, uno de los más prestigiosos pintores
de la época modernista a comienzos del actual siglo.
En
cada uno de los pilares que sostienen el edificio se encuentran
12 magníficos cuadros que forman el apostolario realizado por
el pintor afincado en Montilla. El artista quiso dejar una importante
huella de su obra en Montilla y eligió como escenario la parroquia
de Santiago, un marco que, más tarde se convertiría en su propio
mausoleo. El artista, descansa desde 1.944 en el panteón familiar
que él mismo construyó en la cripta situada bajo el altar
mayor de la parroquia de San tiago.
La
reforma exterior del templo quedó inaugurada en 1789 con la portada
neoclásica, de piedra blanca, que dirigió Agustín Estepa,
colocándose una escultura de piedra del apóstol Santiago, titular
de la parroquia y obra del maestro Sánchez. De la misma época
de esta fachada es la torre que se alza a su derecha y que sustituyó
a una anterior del siglo XVI.
La
parroquia de Santiago sufrió varias ampliaciones y transformaciones
a lo largo de los siglos. En 1610 se construyó un templete neoclásico
que sustituyó el antiguo retablo mayor, el cual fue reemplazado
por una gran mesa de jaspe que había en la sacristía con motivo
del Concilio Vaticano II. En 1632 se hizo, con la ampliación del
presbiterio, el coro capitular.
Se
conservan importantes piezas de orfebrería, como el cáliz de plata
gótico de 1560, crismera de plata de 1576, varas de palio procedentes
de la carroza que entró a Felipe II en Córdoba, varios cálices,
atriles, bandejas, cruces, candelabros, vinajeras, etc. La custodia
procesional de plata cincelada, de estilo neoclásico, obra del
orfebre cordobés Manuel Aguilar, está fechada en 1808 y fue inaugurada
por el obispo de Córdoba, Antonio Trebilla.
Son
también valiosos los ornamentos antiguos como el estandarte de
la cofradía sacramental de 1584, capa sacramental de 1566, casullas
del siglo XVII, otros ornamentos del siglo XVIII,
y documentos desde 1437 como el acta de bautismo de San Francisco
Solano y una carta a su hermano desde América, donde estuvo gran
parte de su vida evangelizando.
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