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Saliendo
de los alrededores de la Parroquia, bajamos la calle pendiente
llamada Gran Capitán, y
en la segunda calle a la derecha, llegamos a la casa donde
vivió el Inca Garcilaso de la Vega . Esta casa era
propiedad de su tío el Capitán Alonso de Vargas, de quien toma
el nombre la calle. Se trata de una casa solariega del siglo XVI,
que en la actualidad alberga la oficina de turismo, y acoge numerosas
conferencias. Fue recuperada en los años 50, aunque fue muy reformada
en su restauración.
La
casa, sin embargo, conserva la belleza que pudo tener en su época,
y cuenta con una pequeña bodega al final del patio interior, digna
de conocer, bodega que simboliza al resto que existen en Montilla,
y que abre los actos que se realizan con motivo de la Fiesta de
la Vendimia. (38)
En
esta casa vivió el Inca durante treinta años, y aquí escribió
la mayoría de sus obras. Era hijo de la princesa
incaica Chimpu Ocllo y del capitán Garcilaso de la Vega y Vargas.
El Inca se hacía llamar Gómez Suárez y Figueroa y fue pupilo
de su tío que había venido a Montilla a cobrar una deuda a su
pariente el Marqués de Priego, y se había quedado aquí dedicado
a la cría de caballos de raza, en lo que colaboraba el joven Inca,
que vino a España a realizar la carrera militar y que intervendría
en la pacificación de las Alpujarras.
Entre
1561 y 1591, con breves ausencias al servicio de Juan de Austria
en la rebelión morisca, estuvo en Montilla donde escribió La
Florida, y sus famosos Comentarios Reales, impresos
en Lisboa en 1601. Falleció en Córdoba el 23 de abril de 1616.
En la actualidad, en esta casa se realizan numerosos actos de
tipo cultural, y tienen lugar las Jornadas internacionales del
Inca Garcilaso.
La
casa fue localizada por el investigador peruano Raúl Porras adquirida
por el mecenas Francisco de Alvear y donada al municipio. En esta
casa existe en la actualidad un museo de arte precolombino.
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