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Pasando
bajo el arco de Santa Clara , que unía el convento con el Palacio,
para que los marqueses accedieran a su capilla privada
para escuchar la misa, llegamos al llano de Palacio, amplio espacio
donde en el siglo pasado se celebraban festejos.
Con
la desaparición del Castillo, residencia habitual de la Casa de
Aguilar, estos decidieron construir un palacio acorde con los
tiempos, por lo que se abandona el carácter defensivo, propio
de la zona fronteriza que fue Montilla en otros tiempos.
En
poco tiempo se realizó esta construcción renacentista sobria
en sus líneas y parca en elementos decorativos, que se reducen
al enmarcado de las ventanas y puerta, y a los escudos que flanquean
esta última.
El
interior del Palacio, primero de Priego y después de Medinaceli,
ha sido transformado para adaptarlo a vivienda de sus actuales
dueños, herederos de los que fueron administradores del duque
por estas tierras. Sin embargo, conserva algunos salones y dependencias
originales.
Ante
la destrucción de su residencia, los marqueses de Priego se vieron
en la necesidad de construir un nuevo palacio, abandonando, eso
sí, la concepción militarista y sobria de la vieja fortaleza montillana,
a pesar de que la reina Juana autorizara su reconstrucción en
1.510.
El lugar elegido, un pequeño llano en uno de los extremos de la
villa, húmedo y fresco, ofrecía condiciones más que aceptables
para la ubicación del palacio construido ya de acuerdo con los
aires cortesanos y renacentistas del siglo XVI.
El palacio señorial, según escribe el historiador José Morte Molina,
se construyó en fechas inmediatas a la demolición del castillo
y parte del espíritu de aquél, pasó , sin duda , a la nueva construcción
en las doradas piedras con que se labró su fachada.
Interiormente, el viejo edificio está totalmente remodelado. Sólo
su fachada conserva los rasgos evidentes de la arquitectura palaciega
renacentista, a pesar de sus líneas sobrias y austeras y de la
escasez evidente de elementos ornamentales.
Junto al palacio se encuentra el pintoresco Compás de Santa Clara,
que comunica el edificio señorial con el convento clariso fundado
en 1.525.
Es tradición que desde un balconcillo situado sobre el mismo compás,
la condesa de Feria Ana Ponce de León arrojó a un mendigo su propio
anillo de desposada conmovida ante la petición de ayuda del menestoroso.
El cronista de Montilla, Enrique Garramiola, cita con detalles
el suceso recogido por un biógrafo del Santo Maestro Juan de Ávila.
El entorno del palacio y el compás, el denominado Llano de Palacio,
fue, durante los siglos XVI y XVII importante espacio urbano en
el que se desarrollaron los más populares acontecimientos y festejos
. Con posterioridad, en el centro del llano se instaló una fuente
pública que permaneció en aquel mismo lugar hasta mediados de
la pasada centuria.
En la actualidad, el viejo palacio se encuentra gravemente amenazado
por el exceso de humedad que ha llegado a producir daños muy importantes
en su cimentación y en las zonas bajas, a pesar de que el Ayuntamiento
ha realizado actuaciones encaminadas a canalizar estas aguas subterráneas
que proceden del Pozo Dulce y de las laderas nordeste del castillo.
El carácter privado de la titularidad del edificio se constituye
también en un problema a la hora de adoptar decisiones tendentes
a su conservación por parte de administraciones públicas.
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