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Desde
San Sebastián, pasando por el Llano de la Cruz, que como su propio
nombre indica, se encuentra presidido por una sobria cruz en el
centro, bajamos por la calle Juan Colín, escenario popular en
la mañana del Viernes Santo, y llegamos hasta La Silera y la Plaza
Munda.
En
las inmediaciones, en lo alto de la calle Ancha, se encuentra
la iglesia de San Agustín y su antiguo convento,
recientemente declarados Bienes de Interés Cultural.
La
fundación del convento agustino se debe a la voluntad de Alonso
Sánchez, el Recio de León, según testamento del 10 de junio de
1519. Este Alonso era nieto de un caballero leonés llamado Francisco
Sánchez, que se asentó en Montilla al regreso de la toma de Antequera,
en donde había estado acompañando al Infante don Fernando, hermano
de Juan II. El lugar elegido para el emplazamiento fue la ermita
de San Cristóbal, y las obras comenzaron en 1520, tomando posesión
el provincial agustino fray Pedro de Valencia.
En
1746 se hicieron las obras de reforma y alzado del actual claustro.
El
templo es de arquitectura neoclásica, de una sola y amplia nave.
La actual bóveda sustituyó el antiguo artesonado en 1861, teniéndose
que reparar nuevamente en 1884.
El
retablo mayor es de dos cuerpos, con columnas de estilo renacentista
de transición del siglo XVII, presidido por un Crucificado de
curiosa estilización.
En
el camarín se venera la admirable talla de Jesús Nazareno de cuerpo
entero, probablemente de Juan de Mesa y perteneciente a la cofradía
del mismo nombre. Ocupan nichos laterales las imágenes de Santo
Tomás de Villanueva, San Juan Evangelista, San Agustín y San Juan
de Dios.
Numerosas
imágenes y retablos merecen especial atención. La imagen del Cristo
de la Yedra pertenece a la escuela sevillana del siglo XVI, que
estuvo anteriormente en la ermita de La Paz, en el oratorio particular
de San Juan de Ávila. A la muerte de éste, pasó a manos de la
Compañía de Jesús, y tras la expulsión de éstos por Carlos
III fue llevada a San Agustín.
En
sendas urnas se encuentran el Cristo Yacente del siglo XVII y
la Virgen del Tránsito de 1528. Existen varios retablos barrocos,
e imágenes como San Antonio, de Gaspar Lorenzo de los Cobos, San
Juan y la Dolorosa de Juan de Mesa.
Adornan
las paredes grandes lienzos del apostolado del siglo XVIII, pagados
en Sevilla con doce tinajas de vino, pertenecientes a la capilla
nazarena. Al lado del cancel de entrada dos cuadros representan
el martirio de Fray Diego Ortiz en Bilcabamba, Perú, y de Fray
Tomás de San Agustín, misionero del Japón.
La
capilla de Jesús Nazareno fue edificada bajo el auspicio de Luis
Francisco Fernández de Córdoba, Hermano Mayor de la cofradía.
Es obra de Pedro de Borja.
El
retablo es de Cristóbal de Guadix, y los laterales de Gaspar de
Lorenzo de los Cobos. En un dosel entrando a la derecha se encuentra
un crucificado, Cristo del Perdón, perteneciente al retablo central,
cuyo autor es, probablemente, Cristóbal de Guádix. Junto a él
la imagen de María Santísima de los Dolores, del escultor montillano
Manuel Garnelo y Alda, de 1942.
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